Poderes Curativos del Agua

Los poderes curativos del agua

El agua en su estado simple puede servir para más cosas de las que podríamos imaginar. Y ni duda cabe que se trata de una substancia increíble y esencial para la existencia de la vida. Está comprobado que un vaso con H20 puede restaurar y mejorar padecimientos como cansancio, dolores de cabeza, piel seca, baja inmunidad, celulitis, indigestión, mareos, mala circulación, falta de concentración y exceso de peso.

La deshidratación crónica perjudica el funcionamiento mental generando entre otros padecimientos, depresión e hipertensión. Tener sed no necesariamente es un indicador fiable de deshidratación, se puede estar bajo en los niveles de agua y manifestar otros síntomas como dolor de cabeza o mareos. Es vital para mantener una buena salud la ingesta continua de agua (mínimo 2 litros al día en un adulto promedio) para recargar las reservas que se gastan a través de la sudoración, las evacuaciones, la respiración y todos los procesos que el cuerpo lleva a cabo diariamente.

Si las reservas de agua bajan en tan sólo un 2 por ciento se empiezan a manifestar síntomas de inmediato, el cuerpo se ralentiza y la realización de tareas cotidianas es menos eficiente. El hígado se puede ver afectado por la falta de agua debido a que ésta es esencial para realizar el proceso de limpieza y desintoxicación del cuerpo. Los riñones, encargados de limpiar la sangre y regular los niveles de potasio y sodio, se recargan de toxinas si les falta el vital líquido desencadenando en el mejor de los casos cansancio, aunque las peores consecuencias pueden llegar a ocasionar infecciones y cálculos renales.

Si un cuerpo presenta deshidratación, los intestinos tardan más de 24 horas en eliminar los residuos de los alimentos, mientras que en un cuerpo sano el proceso de absorción de nutrientes y evacuación requiere unas ocho horas. La falta de agua también se refleja en la piel presentando granos, manchas, resequedad y celulitis a causa de un proceso de limpieza interno deficiente.

En un clima caluroso se pueden perder el equivalente a 16 vasos de agua al día y mientras dormimos gastamos más agua de nuestras reservas que estando despiertos. Por estas y muchas razones más, es importante que en un día soleado usted beba un mínimo de medio litro más de agua y por las mañanas tan pronto se levante debe beber un vaso de agua para rehidratarse de la noche anterior.

Cuando realice ejercicio físico debe consumir agua antes, durante y después del entrenamiento, además de los requeridos dos litros diarios. Tenga en cuenta que el café, refresco o alcohol no cuentan como agua. No dude en beneficiarse de la medicina preventiva más barata que se conoce.

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