Arenas Movedizas

Las temibles arenas movedizas

En películas y series de aventura como Indiana Jones y Tarzán hemos visto una y otra vez a personas devoradas en instantes por charcos de fango. Las arenas movedizas se presentan particularmente en el cine de aventuras como un potencial asesino al que hay que guardarle un enorme respeto y mucha distancia, pero poco hay de cierto en estas temibles representaciones, ya que es prácticamente imposible morir sumergido en una de estas extensiones de lodo.

Cuando se mezcla tierra muy fina, o en su caso arena con agua en las proporciones adecuadas tenemos arena movediza. Si no hay ningún agente externo que la perturbe la arena movediza se comporta como una maza sólida, pero si un cuerpo ejerce la suficiente presión como para que el agua se filtre hacia la superficie, ésta pierde la capacidad de soportar el peso y adquiere una consistencia similar a la del cemento fresco. Los lugares más comunes para encontrarla son cerca de riberas, playas, cañones, pantanos, ciénegas y manantiales.

Si una persona camina sobre arena movediza es seguro que comenzará a sumergirse, aunque no necesariamente será su perdición. Es verdad que existen algunos casos registrados de individuos que han muerto atrapados en el fango, sólo que la principal causa de defunción es por inanición y agentes externos como las bajas o altas temperaturas, pero no por asfixia.

Sumergirse por completo y quedar sepultado en una tumba de lodo no es posible en la vida real. Las arenas movedizas en su mayoría no superan el metro de profundidad, así que en el peor de los escenarios un adulto se puede hundir como máximo hasta el pecho. Además, el cuerpo del ser humano es menos denso que la mezcla de tierra y agua, por lo que tiende a flotar.

Si alguna vez te encuentras en la desafortunada circunstancia de estar atrapado en arena movediza, no tengas miedo a la muerte, mejor recuerda el viejo truco de guardar la calma evitando movimientos bruscos para no hundirte más. Si no hay nadie del otro lado que te rescate puedes intentar mover lentamente las piernas en círculos para que el agua aumente alrededor del cuerpo separándose de la arena y flotes aún más. También se recomienda inclinarse hacia atrás intentando adoptar la famosa postura de “muertito” para literalmente quedar flotando recostado sobre el fango, después sólo es cuestión de arrastrarse lentamente hacia la orilla.

Dicen que más vale maña que fuerza, así que la próxima vez que te encuentres con estos suelos fangosos, ten la seguridad de que vas a seguir tu camino sin más complicaciones que unos pantalones sucios.

Para Otras noticias visita:

 

www.queo.mx

www.japac.gob.mx

Queo es el Proveedor de los Servicios Web de JAPAC

Sobre Arabuko