Al cerebro le gusta la grasa

Marketing gastronómico.

No es casualidad que la mayoría de los más exitosos anuncios publicitarios en materia gastronómica los protagonicen aquellos platillos que tienen muy poco de saludable y que por el contrario representan todo lo que los médicos y especialistas consideran dañino para el cuerpo humano. Pero entonces, ¿Qué es lo que provoca que esta comida “chatarra” o muy grasosa sea tan atractiva como para hacernos renunciar a la siempre buena intención de comer más sanamente?

Pues resulta que según recientes experimentos neurológicos cuando nos llenamos la boca de alimentos ricos en grasas y azúcares, activamos regiones de placer en el cerebro, creando un efecto adictivo, que provoca que nuestra ropa nos quede cada vez más ajustada.

Pero estas zonas de placer se activan no solo con el contacto de la comida grasosa en la boca, sino cómo el Perro del experimento de Pavlov, el cerebro comienza a generar placer desde que vemos, olemos o escuchamos el nombre de un platillo alto en grasas.

arabuko_marketing_gastronómico_al_cerebro_gusta_grasa_002Aún así sabemos que en el mundo existe una tendencia que le dice a la gente que debe comer más sanamente, incluso ahora los supermercados han dedicado departamentos enteros a exhibir productos sin grasa, naturales y alimentos que ofrecen propiedades antioxidantes, desintoxicantes y multivitaminas; sin embargo usted jamás escuchará a alguien decir “Hoy amanecí con antojo de brócoli”; más bien las personas se educan y se obligan a buscar alternativas de cocina saludable, pero poco pueden hacer cuando se enfrentan a un filete jugoso de carne sobre el asador.

Esta tendencia del cerebro a preferir los alimentos ricos en grasas y azúcares puede deberse a una herencia genética incluída en nuestro ADN pues el cerebro sabe que la grasa y la azúcar da energía que puede almacernarse en forma de grasa para cuando existan tiempos de hambruna.

El futuro de la comida

Estos estudios pueden ayudar en el diseño de comidas que producen placer pero sin que hagan daño al organismo. Por ejemplo, algunas compañías están invirtiendo dinero en experimentos científicos para engañar al cerebro con bebidas que se sienten frías aún estén a temperatura ambiente. También se están diseñando texturas densas y espesas, con el sabor y el olor de las naturales, pero sin las calorías extras y la grasa nociva para el corazón y la circulación.

Sobre Arabuko News

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*