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5 recomendaciones para evitar que su celular domine su vida

El autor británico Tim Harford, señala, “los teléfonos inteligentes son adictivos, así que piense primero qué adicciones quiere tener”.

A continuación compartimos 5 recomendaciones para un uso más inteligente de los teléfonos, diseñado para evitar que la tecnología nos robe experiencias.

1. Converse ahora, mande textos después

Si apartó tiempo para el descanso… descanse.

O tuitee después. O mande un email. La lista continúa.

La idea es simple: por cortesía de las pantallas mágicas que cargamos en nuestros bolsillos o carteras, podemos hacer casi cualquier cosa en línea, en cualquier momento, a cualquier hora.

Así que lo hacemos, sin poner límites que protejan nuestro tiempo de esparcimiento y placer: cenas o sueño, vacaciones o momentos íntimos.

Nos atiborramos de las delicias y de obligaciones digitales, pero se nos olvida saborear lo que está enfrente de nosotros, lo que lleva a…

2. Tómese un día libre de teléfono

Hay un aspecto molesto en este desafío: ¿no deberíamos simplemente aprender a controlarnos?

Cada dispositivo tiene un botón para apagarlo. Sin embargo, somos peculiarmente renuentes a utilizarlo.

¿Cómo podemos resistirnos a las continuas dosis de dopamina que nos dan esos “me gusta” en las redes sociales o el ver que alguien retuiteó algo nuestro?

Disfrute de lo que lo rodea… no se pierda la vida por hablar por teléfono.

Una vez decidimos mantener nuestro móvil teléfono encendido y metido cómodamente en el bolsillo, caemos en lo automático. Los hábitos son las acciones que se nos ha metido debajo de la piel y llegan a ser parte de nosotros.

Por lo tanto, rompa la rutina y haga que sus hábitos vuelvan a ser más visibles. Quizás la mejor manera es dejar el teléfono en la mesa de noche todo el día, o póngalo en “modo avión” y disfrute de unas horas felices desconectado.

O, quizás requiera de un método más extremo, como el que emplea el autor Evgeny Morozov, quien bloquea rutinariamente sus dispositivos digitales metiéndolos dentro de una caja fuerte con un temporizador.

3. Evite ser un “buscatodo”
En otras palabras, renuncie a los mapas, buscadores y los sitios web de recomendaciones de tanto y tanto, y entréguese a la casualidad, a lo inesperado.

Si tiene que utilizar su teléfono para explorar su entorno, utilice una de las varias aplicaciones que animan a hacer descubrimientos fortuitos. Conecte su destino a la aplicación “Serendipitor”, por ejemplo, que le dará instrucciones para que vaya vagando en vez de corriendo por el lugar, o incluso sugerencias como “siga al auto de adelante”.

Imagínese el número de conversaciones y encuentros nunca habrían sucedido si cada pregunta hubiera sido contestada por una persona mirando a una pantalla privada.

Perderse un poco y descontrolarse -tanto literal como metafóricamente- es la manera perfecta de encontrar nuevas preguntas que ni siquiera sabía que quería preguntar.

4. Pruebe antes de cargar

A veces, las tecnologías digitales nos tratan como algo menos que humanos: como apenas unos globos oculares mirando la pantalla y unos dedos tecleando botones. Pero seguimos siendo seres de carne y hueso. Existimos en lugares y momentos determinados, y sólo podemos aprovecharlos si le damos plena expresión a toda la gama de nuestros sentidos.

Antes de compartir una imagen en las redes sociales, asegúrese de hacer una pausa, degustar, respirar el aire profundamente, fijar el presente tan plenamente como se lo permita su presencia física, y sólo entonces, cargue la representación en dos dimensiones que más le guste de esa experiencia.

Como el filósofo y científico informático Jaron Lanier señaló, las medidas sensoriales como el sabor y el aroma son ignoradas por casi todas las tecnologías digitales.

Así es como funcionan las herramientas. El peligro es que, si no tenemos cuidado, se produzca un olvido fundamental que nos lleve a valorar sólo lo que nuestras pantallas pueden medir.

5. Deje dormir al teléfono

A menudo, el celular está fuera de lugar.

Con la cabeza sobre la almohada, es tentador para mirar el teléfono por última vez. Sin embargo, prepararse para que su sueño sea interrumpido.

¿Por qué? Las pantallas de los dispositivos electrónicos emiten luz azul, que su cerebro asocia con la luz del día. La exposición hace estragos con el reloj de su cuerpo, mientras que la estimulación –”sólo un vínculo, tuit, email o texto más”- hace lo mismo con su ya sobrecargada capacidad de atención.

Fuente: BBC Mundo

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